¿Qué discusiones filosóficas se dan hoy en torno al sentido de términos como "moral" y "etica"?

Aunque a veces se les utiliza como sinónimos, los conceptos de ética y moral tienen un significado particular que varía según los individuos, las sociedades y las épocas.

La palabra Ética proviene del  latín, ethicus y este del griego θικός. Etimológicamente las palabras ética y moral tienen el mismo significado, con diferencia que moral deriva del latín (mos) y ética del griego (ethos). En c consecuencia, a veces se llama a la ética filosofía moral. Hoy en día, sin embargo, se puede decir que la moral es uno de los objetos de la ética.

Como ya ha sido expresado, la ética es la disciplina que estudia el desarrollo y funcionamiento de la moral, el papel de los valores y las tradiciones morales en la sociedad. La ética establece los criterios de valoración moral, de libertad y responsabilidad individual. Se ocupa de la acción humana desde el punto de vista del “deber ser”. Se diferencia de otras ciencias que estudian el “que”, el “como” y el “por que” del comportamiento humano, tales como la antropología, la sociología y la psicología.

Los términos ética y moral solo superficialmente pueden considerarse sinónimos. Ética sería el estudio de la moral (la investigación filosófica del conjunto de problemas relacionados con la moral), dice Gunther Patzig, tenemos que rechazar semejante distinción entre ética y moral. Los motivos son de dos tipos:

El primero tiene que ver con la consideración del carácter meramente estipulativo (gratuito) de la asignación de los términos moral y ética a los significativos de referencia (contenidos de las normas o instituciones  morales  e investigación filosófica del conjunto de problemas relacionados con la moral). Si partiéramos de términos sin historia nada habría que objetar. Pero la etimología y la historia semántica de estos términos nos advierten que ethos alude a aquel comportamiento de los individuos que pueda ser derivado de su propio carácter, mientras que mos, moris  alude a las costumbres que regulan los comportamientos de los individuos  humanos en tanto son miembros de un grupo social. En cualquier caso el motivo de nuestro rechazo seria el siguiente:

Al asociar la investigación filosófica de la moral a la Ética en cuanto ocupación de un gremio, se está muy cerca de presuponer que la conducta moral puede tener lugar al margen de toda reflexión filosófica, de acuerdo con aquella recomendación de Wittgenstein “No pienses, mira” como si dijera “no pienses, actúa”.

Ahora bien desde nuestra perspectiva, ni la conducta ética, ni la conducta moral, pueden tener lugar  al margen de una misma intervención filosófica, destinada a establecer incesantemente las conexiones entre los comportamientos personales, éticos y morales dentro de un sistema de fines o de valores mejor o peor definidos, a través de los cuales puedan reabsorberse los conflictos entre las normas de diversos tipos que se entrechocan invariablemente en la vida real. Si los deberes morales fueran meramente normas sociales, no serían trascendentales, si los deberes éticos fuesen dictados de la conciencia, tampoco serían trascendentales a las diversas acciones y operaciones dela persona, porque la conciencia, si no va referida a una materia precisa, es una mera referencia confusa, asociada a una metafísica mentalista (que podría elevar a la condición ética la conducta inspirada por la intima conciencia de un demente.

Pero además, las costumbres involucran otro tipo de prácticas mas trascendentales es que reflejan el carácter desde las personas, por ejemplo, actitud ante los padres y maestros , respeto a la honestidad, valoración de la libertad, respeto a las leyes y a los derechos humanos, las cuales se relacionan con la naturaleza social y la esencia espiritual del ser humano. De este tipo de costumbres referidas al aspecto moral trata la ética.

¿Tiene la ética validez científica? La ética se expresa a través de juicios de valor, los cuales pueden ser calificados como posturas subjetivas y simples expresiones de preferencias personales. Por ello desde la óptica de perspectivas clásicas de investigación, todo estudio científico basado en juicios valorativos podría ser objetado y pondría en entredicho la validez científica de la ética al considerar que “la ética es con conocimiento muy impreciso, de verificación mas que incierta.

Por naturaleza, el ser humano emite juicios de valor con relación a si mismo y a los demás. Por medio de sus juicios, cataloga lo que está bien y lo que está mal en la conducta de los individuos, a la vez que expresa que debería hacer, todo en un contexto determinado. En otras palabras, la ética se interesa en lo que el individuo hacer, solo para referirse a lo que debería hacer. Así el asunto del deber se constituye la característica que define y distingue a la ética de otras disciplinas.

A la filosofía le interesa investigar acerca de cómo se manifiestan los juicios de valor y que significado se le otorga a los mismos en el contexto social. A la importancia científica de la ética trasciende los límites filosóficos y se proyecta en todos los planos y dimensiones del quehacer humano, educativo, social, cultural, económico, político. La duda acerca de que debemos entender por justicia, violencia, libertad o igualdad dependerá de cómo los individuos interpretan el significado de tales conceptos o ideas en su respectivo entorno.

Hume (siglo XVII), en su obra tratado sobre el entendimiento humano, afirmo que la moral y critica no son tan propiamente objetos de la comprensión como el gusto y el sentimiento, son “sofismo e ilusión”, todo lo contrario a “hecho y existencia”.

Hoy la discusión acerca del carácter imaginativo o racional de la ética parece seguir vigente. “la ambición de convertir el saber ético en un saber raciona, conocedor de las “causas de las cosas”, significaría no solo la solución definitiva de todas nuestras discordancias valorativas, sino el fin de la ética misma. No haría falta juzgar los comportamientos porque la ciencia ya sería capaz de explicarlos y así legitimarlos. La imaginación habría sido sustituida por la razón. Por fortuna la ética nunca podría prescindir de la imaginación.

¿Qué relación tiene la ética con las distintas actividades y disciplinas que desarrolla el individuo? Toda acción humana está imbuida de principios éticos, independiente del rol que desempeñe la persona.

Considerando su objeto de estudio la ética se relaciona en primera instancia, con las demás ramas de la filosofía, de la cual forma parte, la metafísica, la epistemología y la axiología. Además la ética tiene estrecha relación con otras creencias sociales. Por ejemplo al vincularse con la antropología y la evolución, la ética se caracteriza por emplear un lenguaje valorativo y prescriptivo o normativo (a través de la moral), en ves de un lenguaje descriptivo como otras ciencias. Con base en los principios éticos, el individuo toma decisiones y orienta sus acciones a partir de motivaciones de tipo moral o legal.

Moral es la ciencia que enseña las reglas que deben seguirse para hacer el bien y evitar el mal. El termino moral proviene del latín mores (plural) que significa costumbres, modos de comportarse y moralis que significa moralidad. Hoy en día el concepto de moral es empleado considerando la intencionalidad del comportamiento, es decir tomando en cuenta el impulso a lo físico, se le asocia a la parte subjetiva y emocional del ser humano para diferenciarlo de la parte intelectual. Diversas opiniones indican que el comportamiento moral tiene valor cuando supone sacrificio, desinterés, abnegación y es acorde con la benevolencia con que se realice. Solo la acción que se realiza por deber tiene valor moral.  La moral se refiere a la conducta humana, es una forma especifica de la conciencia social que deriva de principios, normas y criterios valorativos que regulan la conducta del individuo como integrante de una sociedad.  Toda persona asume determinados criterios morales que adquiere, mediante el aprendizaje, a lo largo de su vida y que le indican “lo que es debido”, lo que bueno o malo. Los sistemas de valoración moral tienen relación con las exigencias sociales de cada capa histórica. Los criterios o principios morales regulan las interacciones diarias, pueden ser coincidentes entre distintas personas, susceptibles de ser sustituidos por otros, o también descartados. Tal hecho tiene importancia desde el punto de vista educativo.

Toda  conducta considerada ética o moral puede también ser  expresada en sentido c contrario o negativo, adquiriendo carácter de acto inmoral o poco ético. Cuando se trata de una acción que refleja indiferencia hacia lo ético-moral, se califica de actitud amoral. En ocasiones se escucha hablar de personas u organizaciones que practican una moral pacata, moral mojigata, una moral ambivalente o una doble moral, o que alguien tuvo un ataque de honestidad. También se distingue por ejemplo, una moral clasista, moral religiosa, moral comunista. Pero quizá el uso más recurrente en todos los tiempos es la referencia a que existe una crisis ética y moral. ¿Qué implicaciones tiene una crisis ético-moral? ¿Cómo caracterizar la crisis actual? ¿Qué impacto tiene esta crisis en el entorno socioeducativo?

La Ética como disciplina filosófica.

La ética conjuntamente con la estética, constituye el fundamento de la axiología o ciencia de los valores. Se define la ética como una disciplina de la filosofía que estudia el “deber ser” del comportamiento humano. La ética se ocupa de normar lo que los individuos deben hacer en su interacción social, es decir que es lo bueno y lo malo de las acciones humanas. Es objeto de la ética estudiar el carácter general de las normas de conducta y de las elecciones morales concretas que el individuo hace en si relación con los demás.

¿Cuál es el origen epistemológico de la palabra ética? La ética deriva del ethos que significa costumbre cuya expresión en latín es mos y en plural mores. De este último vocablo derivan las palabras moral y moralidad. Así desde el punto de vista epistemológico, la ética consiste en el estudio de las costumbres humanas. Las costumbres incluyen, por una parte, lo relativo a prácticas comunes o convenciones sociales que definen el carácter de un grupo o nación, por ejemplo, el modo de saludar, la manera de vestir, las normas sociales, la etiqueta, las normas de cortesía. Tales costumbres varían de una región a otra, de una época a otra y pueden ser cambiadas por la sociedad.

Para el kantismo, el juicio moral se construye gracias a la capacidad racional del sujeto, capacidad que le permite preguntarse por la rectitud de sus acciones, abstrayéndose de la influencia de cualquier contingencia.

A la postura se le critica el ser hija del racionalismo formalista, que planteando la idea de una mayoría de edad de la humanidad, basada en su condición de ser racional, ubica al cognoscitivo como la característica principal del sujeto moral. Frente a la postura crítica del racionalismo moderno se podrían entonces considerar, diferentes  opciones:

Una, se declara el fracaso del proyecto ético de la ilustración, centrado en un universalismo racionalista. Ante este fracaso se puede: 1- Plantear que la solución están en la vuelta del ethos pre moderno. 2- desde una posición post-ilustrada, plantear la imposibilidad de una fundamentación racional de la moral, posición que conduce a un relativismo moral.

Para Rawls es posible establecer unos principios generales, que son eminentemente abstractos, es decir construidos racionalmente. Pero estos principios no tienen su origen exclusivamente en la capacidad racional de sujeto. La vida de la persona humana en comunidad se caracteriza tanto por un conflicto, como por unos intereses comunes, es decir por una serie de beneficios que no tendría si se excluyera de ella. El individuo tiene entonces interés en establecer a través de las instituciones sociales unos principios generales que regulen esos conflictos y hagan posible la vida colectiva.

Habermas reemplaza la antigua concepción de la razón centrada en el sujeto, por una razón comunicativa. Para el la razón que se puede preguntar por el bien o por el mal, por lo justo o injusto, antes que ser un componente constitutivo del yo humano, es un producto de la interacción social, se construye en el contexto de la internalización de normas sociales, el yo es una creación de la sociedad.

En habermas la moralidad se construye gracias a un proceso comunicativo libre de denominación, en las que los individuos están en posición de hablante y oyente tratando de entenderse. Esta acción  comunicativa ya tiene unos requisitos de validez  y unas reglas que suponen en todo caso, que las personas se reconozcan como interlocutores validos.

La ética como constante humana

Todo grupo social posee normas que regulan la conducta de sus integrantes y mantienen las formas de conducta dentro de ciertos límites. El mero hecho de vivir en comunidad supone que los seres humanos comparten esquemas valorativos de la sociedad la cual pertenecen.

Cada individuo se enfrenta a la necesitad de adaptarse a la vida social y respetar las normas de la misma, lo cual supone cumplir con una serie de deberes y obligaciones a la vez que poseer un conjunto de derechos y privilegios.  Las actitudes y comportamientos de los individuos están orientados por las normas ideales y valores generales de su grupo social. Estas normas ideales  y valores rigen determinadas pautas generales de comportamiento y expectativas que tienen relación con la tradición del grupo social. Puesto que toda sociedad está interesada en preservar su experiencia y desenvolvimiento regular, demanda de los individuos una conciencia ética de manera que cada individuo actúe como se espera que lo haga. Es así como la ética adquiere importancia en la dinámica social.

Caminar en distintas direcciones.

En su breve texto sobre ética y moral, María del Carmen Rodríguez señala como las discusiones respecto a la distinción entre ética y moral no son asunto concluido, y como es claro si estos dos términos difieren, si son equivalentes o están relacionados, si uno debe explicar al otro o incluso, si son universos aparte y que consecuencias podría tener al asumir esta independencia cabalmente.

Es evidente que la noción de moral entendida como reglas y códigos de acción no da cuenta de la dimensión ética en si sentido mas originario, es decir, el que deriva del ethos griego (carácter, habito, morada, segunda naturaleza). Que de acuerdo con esto, la ética se constituirá a partir de las motivaciones y deseos individuales, aquello que es propio de cada quien. En contraste, el mundo moral estaría constituido, sobre todo a partir de una tradición de corte kantiano, por reglas y códigos de acción comunes a una colectividad de sujetos y con pretensiones de racionalidad y de universalidad, como así entendidas la relación entre ambas entidades se vuelve problemática , por un lado parece que la dimensión ética tiene un papel menor dentro de los análisis filosóficos que buscan la racionalidad y la universalidad de lo moral y por otro, es evidente que este ámbito moral no da cuenta del carácter individual y plural del ámbito ético. Esta dimensión ética que deriva de la compresión del ethos, no debe de quedar fuera del discurso filosófico debido a lo movedizo que son los territorios en que se mueve (deseos, motivaciones individuales, modos particulares de estar en el mundo), pero descarta la posibilidad de hacer de ella un conocimiento pretendientemente científico que logre contacto con la vida real y practica las opciones de rechazarla por no ser racional y en consecuencia asumir un relativismo del que nada pueda decirse, o dejaría en manos de la psicología, a caso igual de ambigua, o aun pretender volver a las estructuras griegas, o bien, adoptar una postura utilitarista, también quedan descartadas.

En conclusión la falta de claridad en la comprensión de estos términos repercute directamente en la esfera de nuestras vidas cotidianas, y mientras el panorama no se aclara “la moral está en crisis”, “la ética está en crisis”.

La Ética Hoy

Dentro de la polémica no solo esta en juego una u otra manera de entender la moral y la ética, sino una respuesta a las preocupaciones en relación a que podemos esperar, que debemos hacer, hacia donde orientar nuestra acción, cual es el sentido de una vida digna.

La discusión hoy gira alrededor de dos problemas, la búsqueda de la felicidad y la de la justicia, como las preocupaciones centrales de las corrientes mas fuertes dentro del debate ético actual: neoaristotelismo y neokantismo. Sus argumentos, el uno enfatizando el componente racional y el otro subrayando la necesidad de contextualización de la moral, difícilmente pueden desecharse, esto en si mismo muestra la pluralidad de nociones morales a las que nos vemos confrontados en el mundo de hoy. Sin embargo a la hora de enfrentarnos a la necesidad de actuar sobre la realidad social, bien sea como educadores o en todo caso como actores sociales que tienen conciencia de las implicaciones de sus actos, necesitamos ir construyendo horizontes de juicio y de acción.

Caracterizando así la situación actual, se plantea la necesidad social de construir un pluralismo que en contraposición con el politeísmo estaría basado en compartir unos mínimos morales desde los que es posible construir juntos una sociedad mas justa, y en respetar precisamente desde esos mínimos compartidos, que cada quien defienda y persiga sus ideales de felicidad.

De un lado a otro, filósofos y teóricos sociales aceptan hoy que el desencadenamiento visto como el retroceso de aquellas formas de pensamiento religiosas y morales, que mantenían cohesionadas las sociedades, ha generado un vacio paulatinamente llenado por la razón instrumental, en desmedro de la moral publica e individual. Sin embargo existen quienes ven justamente en la misma vida colectiva tablas de salvación.

Desde le neoaristotelismo se subraya la incidencia del contexto, y se ve en la vida comunitaria, una alternativa para el proyecto moral. Dentro de esa corriente existen posiciones, que representan de cierta manera un nuevo conservadurismo. Para los pensadores situados en esa tendencia, existe una crisis moral. Esta situación social próxima a la anomia, tiene sus antecedentes históricos en una contradicción que está en los orígenes de la sociedad burguesa. Dicha sociedad estaría cimentada en una frenética búsqueda de libertad. Pero la sociedad misma tiene dos modos de orientarla y lograrla. Uno, recorriendo los caminos de la libre iniciativa económica, de la creatividad empresarial sin trabas y que desemboca en la apoteosis del “laissez faire” liberal económico, el otro agarrado al ámbito cultural en alcanzar la liberación mediante la suspensión de todos los tabúes sociales y de un experimentalismo sin limitación alguna.

Este esas dos orientaciones de la libertad existe una tensión desgarradora. El liberalismo económico exige una lógica funcional y unos valores centrados en una ética puntana, mientras el liberalismo cultural desarrolla una racionalidad ético-expresiva que va vinculada a los valores de la autorrealización, la autoexpresión y el hedonismo.

Para los neoconservadores, la incidencia del orden cultural (dominado por un relativismo radical y un esteticismo presentita), sobre los demás órdenes sociales, va a ser decisiva, y minará como lo está siendo la ética puritana, fundamento del orden tecno-económico. Desde este diagnostico neoconservador se trata de recuperar la “Salud ética”, que para ellos consiste en la ética puritana del respeto al orden, a la jerarquía, el trabajo institucionalizado, la dilación del goce , la referencia a una trascendencia.

La preocupación por el mundo social es compartida también por la Teoría Critica, que, ve la causa de la desorientación moral contemporánea, en la invasión del mundo de la vida por las lógicas que gobiernan  los sistemas predominantes en las sociedades modernas el  sistema económico y el sistema burocrático o de la administración publica del Estado. La invasión de discos subsistemas, supone un predominio dela racionalidad funcional, propio de estos que “desertiza”, o empobrece las relaciones intersubjetivas, en las que se encuentra la matriz de la creación de valores.  De esta visión surge en ellos una inquietud por someter estos sistemas a sus justos límites, y por potenciar espacios en donde se construya una ética civil, es decir una voluntad política, una solidaridad y una responsabilidad.

Aunque en esta somera reflexión sobre algunas preguntas de la discusión actual, hemos tratado de ir delineando paulatinamente nuestros puntos de vista, para definir con mayor precisión una postura, diríamos que en las sociedades contemporáneas, en donde existe una gran pluralidad de valores y una tendencia hacia el individualismo hedonista, producido por la invasión de la razón instrumental en todos los campos de la vida, es necesario cimentar la vida colectiva en unos ordenamientos mínimos, que hagan posible el desarrollo de los proyectos individuales.

Paralelamente reconociendo la importancia de las practicas sociales en el entramado moral, lo anterior nos lleva a plantear la necesidad de fortalecer de un lado, la función socializadora de instituciones tales como la escuela, la familia, los medio de comunicación, y de otro modo las organizaciones civiles cercanas al ciudadano.

  

Publicidad
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase: