Problemáticas Éticas del desarrollo de la Tecnociencia en la Actualidad
La tecnología ha traído consigo alcances de diversas índoles que han contribuido al mejoramiento de la vida humana y al mismo tiempo ha creado diferentes opciones o vías para lograr la consecución de “sueños” médicos o sociales, es necesaria una reflexión e investigación.
Temas como la prolongación de las experiencias humanas por medio del uso de maquinas, no ver esto solo como una mera critica. Sino una reflexión real sobre los límites y alcances que conllevan estos procesos. En consecuencia, la tecnología al mismo tiempo viene cargada de elementos que han afectado a la vida humana y que día a día se hace mas presente un pragmatismo que confunde y busca el cambio de la mentalidad lanzando a la sociedad una teoría de mejoramiento a cualquier costo dejando sin efecto la naturaleza humana y sus preceptos, es por eso que es importante saber actuar con responsabilidad y prudencia.
Existen dos tradiciones teóricas que mantienen enfoques opuestos, entre la filosofía y la técnica, la ética y la tecnología, la crítica y el conocimiento científico, ambas intentan resolver la cuestión ética y el problema practico sobre la implicación y responsabilidad de la tecnología.
Contenido material de la Tecnociencia:
Robótica: sustituir la fuerza animal y humana de trabajo para la obtención, fabricación y manejo de los bienes naturales.
Biotecnología: ingeniería y programación genética es decir, modificar, manipular material genético.
Las tecnologías de la transmisión electrónica:
Para el buen uso de la tecnología se debe actuar con responsabilidad y prudencia, es un proceso de análisis exhaustivo, una evolución que tenga en cuenta la realización del hombre, la disponibilidad de recursos y medio ambiente , es decir tomar en cuenta las consecuencias y condiciones ambientales, sociales y culturales.
La tecnociencia es un concepto ampliamente usado en la comunidad interdisciplinaria de estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad para designar el contexto social y tecnológico de la ciencia. La idea muestra un reconocimiento común de que el conocimiento científico no solo es un código situado en la sociedad y la historia, sino que sustenta y se hace durable por redes materiales no humanas. Según Javier Echeverría es una construcción social altamente artificializada que se aplica a los más diversos ámbitos sociales y empíricos para producir modificaciones y mejoras. Los seres humanos pueden adherirse (o no) a dicha actividad colectiva, pero cada individuo siempre se confronta en su fase de formación a una tecnociencia previamente constituida, que ha de aprender, por una parte, pero cuyas aplicaciones concretas puede comprobar que producen efectos en su entorno.
El termino tecnociencia que designa el complejo entramado de la ciencia y la tecnología contemporánea tiene una carga conceptual especial. No solo indica que con el paso de la ciencia académica a la ciencia gubernamental e industrial, sobre el siglo XX, ciencia y tecnología han llegado a ser prácticamente inseparables en la realidad. También señala una nueva imagen de ciencia y la tecnología que los actuales estudios de ciencia y tecnología han ido descartando frente a las c concepciones tradicionales. Una de las ideas características es que la ciencia no se pude reducir a los científicos no la tecnología a los tecnófobos, sino que ambas forman parte de complejas redes junto con otros agentes y entornos simbólicos, materiales, sociales y económicos. Si alguna vez la ciencia apareció como una búsqueda desinteresada de la verdad, el impresionante poder que hoy exhibe la tecnociencia permite cuestionar esa apariencia. Sin embargo resulta sorprendente que esa innegable relación entre ciencia y poder aun no sea abiertamente admitida entre quienes se dedican a filosofar sobre estos temas.
Hoy en día cada vez con más intensividad va siendo casi imposible no reconocer la estrecha interrelación que existe entre la “Ciencia y la Tecnología”. Las fronteras entre el conocimiento científico y la tecnología parecen confundirse cada vez mas, incluso han dado origen a un hibrido conocido como tecnociencia. Está situación la reconocemos como una característica actual de la ciencia y la tecnología. Este escrito explora con cierta profundidad esta característica y destaca el surgimiento de los riesgos producto de los efectos no-intencionales, así como de la irreductibilidad de la incertidumbre y de la inevitable interdeterminación en la gestión de los procesos involucrados y de sus consecuencias. Pero si todo esto se hace visible al resaltar que la misma acción tecnocientifica por la que se crean los artefactos o instrumentos, métodos o procesos para operar sobre la realidad no se produce de manera casual o fortuita, muy por el contrario, es el resultado de una acción deliberada e intencional de agentes concretos fundamentada en conocimientos científicos y tecnológicos dentro de un marco de creencias, intereses y valores, y no segregable del entramado social y cultural en que se desarrolla o se incorpora, ni ajena a las fuerzas, factores y circunstancias sociales.
Los desarrollos de la ciencia y la tecnología y su derivado la informática no son estrictamente neutros. Estamos ante un desarrollo de la informática que esta haciendo emerger una perspectiva ética diferente. El salto cualitativo y cuantitativo de la ciencia y la tecnología en el escenario de la informática ha avejentado extraordinariamente la visión clásica de la ética. Ello se concreta en los siguiente: Desplazamiento de la ética como disciplina tecnológica hacia preocupaciones mas especificas que pueden ser empleadas en el contexto del desarrollo tecnológico en correspondencia con le perfil profesional. Abandono de la concepción ética como autónoma. El efecto es el desarrollo de la ética aplicada a la práctica ingenieril y tecnológica. Mayor preocupación por el análisis de las consecuencias de las decisiones que se tomen con relación introducción a la tecnología. La idea es que existe mas conciencia de que una sociedad dejada a sus solas fuerzas salvajes termina construyendo o manteniendo espantosas diferencias sociales, indignas de una humanidad.
El criterio es que una comprensión de la importancia de la reflexión ética en el marco de la informática podría contribuir a recapacitar ante principios tan significativos sobre los cuales debe preocuparse el profesional de las ciencias informáticas tales como:
1. Secreto profesional del informático, confidencialidad.
2. Responsabilidad profesional del informático.
3. Lealtad del informático a su institución y a su país.
4. Dignidad, honestidad, honradez del informático.
5. Primacía al servicio del bien social.
6. Preparación académica y formación continúa.
7. Solidaridad profesional.
8. Integridad profesional.
9. El informático debe apoyar y practicar el derecho a proveer y recibir información.
10. El informático debe trasmitir datos con exactitud.
11. El informático debe evitar invasiones a la intimidad.
12. El informático debe utilizar solamente justos y honestos medios en el ejercicio de su actividad profesional.
13. El informático debe colaborar en el desarrollo y promoción de la informática.
14. El informático debe demostrar competitividad.
15. El informático debe respetar y proteger la propiedad intelectual observando los derechos de autor, mencionando las fuentes, haciendo citas y referencias apropiadas.
16. Confrontar constantemente sus ideas, perfeccionarlas y darlas a conocer.
17. Defender sus criterios con valentía profesional, objetividad y respeto a los demás.
18. Asumir una actitud crítica y autocrática ante los errores como instrumento de una constante autorregulación moral.
19. Aceptar los puntos de vista, así como las experiencias de otros especialistas, que contribuyan al desarrollo del profesional y de la profesión misma.
20. Estudiar y evaluar los posibles impactos que su acción pueda producir al entorno natural y social.
21. Velar por el ahorro de recursos, tanto renovables como no renovables, teniendo en cuenta que unos se agotan y los otros necesitan recuperarse.
22. Transmitir, teórica y prácticamente una educación que permita comprender la dimensión ambiental de la ingeniería.
Vivimos en un mundo que depende de forma creciente de la ciencia y la tecnología. Los procesos de producción, las fuentes de alimentación, la medicina, la educación, la comunicación o el transporte son todos campos cuyo presente y futuro están fuertemente ligados, al desarrollo tecnocientífico. La ciencia y la tecnología han contribuido de formas asombrosas a mejorar nuestras condiciones de vida, aumentando tanto la esperanza de vida como su calidad, y transformando los modos de interacción humanos. Al mismo tiempo, sin embargo, han ocasionado también problemas y riesgos que requieren un análisis serio y exhaustivo. El aumento de la contaminación, el uso de sustancias tóxicas, el deterioro progresivo del medio ambiente, la desertización, el empobrecimiento de la flora y la fauna, y los accidentes y enfermedades relacionados con la tecnología son una parte importante de estos riesgos. No obstante, no solamente el medio ambiente y la salud se enfrentan en nuestros días a nuevos retos. El fenómeno de la globalización, representado por la economía a escala mundial, tiene también efectos indeseables sobre la distribución de la riqueza, aumentando las diferencias entre los países desarrollados y en vías de desarrollo, y agravando las situaciones de pobreza en colectivos desfavorecidos. Asimismo, y aunque uno de los valores más preciados de la humanidad reside en la diversidad de sus culturas, la globalización supone una amenaza para las especificidades culturales y lingüísticas minoritarias o no dominantes, al mismo tiempo que, paradójicamente, contribuye a su conocimiento mutuo e intercomunicación.
La ciencia y la tecnología son elementos activos de transformación de nuestro mundo, nuestras relaciones y nuestras costumbres. Pero no son factores independientes con una dirección y un fin prefijados en su desarrollo. El análisis histórico, sociológico y filosófico del cambio tecnocientífico señala el papel crucial de la toma de decisiones sobre líneas de investigación, y sobre cómo implementarlas. La investigación y la innovación no tienen un único camino marcado de antemano, sino que más bien son elecciones sobre valores, decisiones humanas al fin y al cabo, las que determinan los resultados y productos conseguidos. No es ésta una conclusión para el pesimismo, sino para una apuesta esperanzadora por una educación científica con especial énfasis en la responsabilidad, por un desarrollo tecnocientífico en cuyo proyecto se hagan explícitos los valores que han de guiarlo, y por una relación transparente y dialogante de los diseñadores y ejecutores de los sistemas de ciencia y tecnología con la ciudadanía.